Ser mamá. Ser sensible

Imposible no estremecernos ante actuales noticias crueles. Imágenes trágicas. Tristes. Niños que sufren. Vidas duras. Familias desgarradas. Comentarios violentos.

Después de tener hijos, o antes incluso, desde el embarazo, sentimos que se agudiza nuestra sensibilidad. Sobre todo, hacia los niños y las madres, por identificación. Nos encontramos con una enorme capacidad de conmovernos, desconocida con anterioridad, que nos comienza a acompañar constantemente.

Ya no se trata sólo de un llanto sin motivo alguno o por causas ridículas (vistas a la distancia), de las que suelen ser responsables nuestras amigas las hormonas, sino de consciencia sobre el milagro cotidiano de la vida, preocupación por todo lo humano y comprensión emocional de los otros.

Nuestra peculiar vocación a la maternidad, la posibilidad diaria de disfrutar de nuestros pequeños, la prueba incesante de lo que significa el Amor, nos hace seres sensibles. No importa cuán racionales, lógicas y prácticas nos creamos.

Esta sensibilidad, poco tiene que ver con la debilidad. Aunque esta última también es necesaria como equilibrio de la fortaleza que caracteriza al Ser madre.

No podemos menos que sentir un dolor inmenso en lo más profundo de nuestras almas. El sufrimiento y la inocencia de la infancia no son compatibles. No es justo y es intolerable.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s